Refugiados: Según la Convención de Ginebra de 1951, las personas refugiadas son las que, debido a fundados temores de ser perseguidas por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentren fuera del país de su nacionalidad y no puedan o, a causa de dichos temores, no quieran acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuvieran su residencia habitual, no puedan o, a causa de dichos temores, no quieran regresar a él. La existencia de personas refugiadas ha conllevado en muchas ocasiones el establecimiento de campos de refugiados en otro país, al que los refugiados han llegado tras la huida de su estado y lugar de residencia habituales, y en el que reciben ayuda humanitaria en forma de alimentación, cobijo o asistencia médica.
Relación Salud-Derechos Humanos: El cumplimiento de los Derechos Humanos guarda una relación directa con la Salud. No sólo el derecho de acceso a servicios sanitarios, también el derecho a la alimentación, a una vivienda digna, a disfrutar de oportunidades laborales, a la educación, a participar en la vida social y política, a la seguridad y protección frente a la tortura y el abuso físico o mental, favorecen el bienestar físico y mental necesarios para una vida plena y saludable. La Salud no se puede entender ni lograr sin tener en cuenta y garantizar todos estos derechos. El respeto y cumplimiento de tales derechos contribuye a mejorar el estado de la Salud pública e individual y reduce la vulnerabilidad de la población ante la enfermedad. La violación o desatención de los Derechos Humanos tienen graves consecuencias para la Salud y en consecuencia, para el Desarrollo.
Relación Salud-Pobreza: La pobreza y la carencia de unos cuidados de salud adecuados están claramente relacionadas. Si una persona está en situación de pobreza, tiene más posibilidades de padecer enfermedad, y una persona que no disfruta de una vida plena de Salud, está más cerca de la pobreza. De hecho, el Desarrollo humano que permita a las personas escapar de la pobreza, tiene como uno de sus pilares el acceso a unos cuidados de salud fundamentales. No cabe vencer la pobreza de una forma sostenible si no se mejoran las condiciones de Salud de las personas que la padecen. La desnutrición y las enfermedades minan la capacidad de iniciativa y los niveles de productividad y obligan a inversiones en cuidados de salud que no están al alcance de las personas más pobres, agravando las condiciones de la economía familiar. Sin mejorar la dieta alimentir cia, las condiciones de habitabilidad de las viviendas, el acceso a los servicios sociales básicos o la promoción de la equidad de género, es difícil que se produzcan mejoras sostenibles en las condiciones de Salud de la población más empobrecida.
Responsabilidad mutua: (Ver Eficacia de la Ayuda).
Responsabilidad Social Corporativa (RSC): O Responsabilidad Social Empresarial (RSE), puede definirse como la contribución activa y voluntaria a la mejora del contexto social, económico y ambiental por parte de las empresas u otras entidades, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa y su valor añadido. Su adopción es resultado de presiones de los consumidores, los proveedores, la comunidad, las organizaciones de activistas, los inversionistas, etc., además de ser también una actividad estratégica adicional desde el punto de vista comercial. La empresa desempeña un papel muy importante en la vida de las personas no sólo como generadora de empleo y de riqueza, sino como agente de Desarrollo en las comunidades en las que están insertas. Las grandes empresas son conscientes de ello y aprovechan las expectativas que genera la RSC para obtener ventajas competitivas. La RSC ha dejado de ser una actividad autónoma confiada a una fundación para pasar a formar parte de las estrategias que contribuyen a realizar el objeto social de la empresa.
Retorno / Retornados: Personas que han tenido la condición de refugiados y que vuelven a su lugar de origen, lo que requiere un esfuerzo para la reintegración social y económica en las comunidades de origen. El retorno puede ser espontáneo u organizado por las instituciones, voluntario o forzado, de grandes o de pequeños grupos, individual o familiar, tras el fin de un conflicto o sin que éste haya acabado, en algunos casos una vez desaparecidas las causas de la huida y en otros no. Lo ideal es que sea una decisión tomada voluntariamente por las personas huidas, cuando estén garantizadas de nuevo su seguridad física y material en su lugar de origen.




