10 DATOS SOBRE LOS MEDICAMENTOS ESENCIALES1
La disponibilidad de medicamentos en los países en desarrollo se ve dificultada por diversos factores, a saber; sistemas deficientes de suministro y distribución de medicamentos; instalaciones y personal de salud insuficientes; y baja inversión en el sector sanitario y elevados costos de los medicamentos. La Lista Modelo puede ayudar a los países a racionalizar la adquisición y distribución de medicamentos y, de ese modo, reducir los gastos del sistema de salud.
Los productos farmacéuticos representan entre el 15% y el 30% de los gastos sanitarios en los países con economías en transición, y entre el 25% y el 66% en los países en desarrollo. Para las familias pobres de algunos países en desarrollo, los medicamentos suponen el principal gasto sanitario.
Un estudio de la OMS realizado en China en 2006 reveló que, de 41 medicamentos estudiados, entre ellos 19 esenciales, sólo un 10% se podían adquirir en farmacias privadas como productos de marca, y un 15% como genéricos.
Un estudio realizado en Uganda en 2004 indicó que de 28 medicamentos esenciales incluidos en la lista nacional, sólo el 55% estaba disponible en los centros de atención gratuita de salud. En comparación con los precios internacionales de referencia, los precios al consumidor eran 13,6 veces mayores para los productos de marca y 2,6 veces mayores para los genéricos.
En 1977, sólo una docena de países, aproximadamente, contaban con una lista o un programa de medicamentos esenciales. En la actualidad, cuatro de cada cinco países han elaborado listas nacionales. Para su inclusión en las listas, los medicamentos deben estar disponibles en todo el sistema de salud, en cantidades y formas farmacéuticas apropiadas. La lista es una piedra angular de las políticas farmacéuticas nacionales y de todo el sistema farmacéutico.
Para 2015 se podrían evitar más de 10 millones de defunciones anuales mediante el incremento de ciertas intervenciones sanitarias, la mayoría de las cuales dependen de medicamentos esenciales. La Declaración de Alma-Ata de 1978, un hito en el ámbito de la salud pública internacional, fue el primer documento oficial que puso de relieve la importancia de la atención primaria y la función de los medicamentos esenciales a nivel mundial.
Hace 30 años, el concepto de política farmacéutica nacional era desconocido en la mayoría de los países. Actualmente, más de 100 países han instaurado tales políticas o las están elaborando. Esas políticas pueden servir de marco para promover la reforma del sector farmacéutico. Entre los pioneros en la esfera de los medicamentos esenciales figuran Mozambique, Perú y Sri Lanka.
La información objetiva sobre el uso racional de los medicamentos era extremadamente limitada, especialmente en los países en desarrollo. En la actualidad, por lo menos 135 países tienen guías y formularios terapéuticos propios, con información actualizada, exacta y no sesgada.
Surgida de un esfuerzo internacional iniciado en 1977, una red mundial de 83 países vigila actualmente las
reacciones medicamentosas adversas y los potenciales problemas de seguridad.
Hace 30 años, el público prácticamente no tenía acceso a ninguna información sobre los precios de los medicamentos, y muy pocos países promovían activamente el uso de genéricos. Actualmente, 33 países obtienen información sobre precios y la difunden al público. El uso de los medicamentos genéricos ha permitido reducir los precios debido al aumento de la demanda y la competencia.
Según la OMS, en los Estados Miembros, alrededor de la mitad del gasto global en salud va destinado a los productos médicos, pero aun así:
- Más de la tercera parte de la población mundial carece de acceso regular a medicamentos esenciales, capaces de salvar vidas. Sólo en África más de 320 millones de personas tienen un acceso menor del 50%.
- Cada día mueren unas 27.000 personas por causas evitables relacionadas con la falta de acceso a medicamentos esenciales básicos.
- Se carece de formulaciones pediátricas de muchos medicamentos esenciales, lo que provoca la muerte de millones de niños por enfermedades que pueden tratarse con medicamentos esenciales que ya existen, pero no en formulación pediátrica, o tienen un coste superior al de sus análogos para adultos.
- El mercado internacional no favorece el desarrollo de nuevos medicamentos contra las enfermedades asociadas a la pobreza, y los acuerdos comerciales internacionales prevén para los nuevos medicamentos precios inasequibles para la mayoría de las personas que los necesitan.
- Los desequilibrios entre los países desarrollados y los PVD son similares a los que marcan otros indicadores de acceso a la salud: el 20% de la población mundial consume el 80% de los medicamentos.
- La globalización ha propiciado un crecimiento sin precedentes del mercado de productos médicos falsificados.
- La vigilancia de la seguridad de los nuevos medicamentos contra el VIH/SIDA, la tuberculosis, la malaria y otras enfermedades tropicales brilla por su ausencia justamente en las zonas geográficas donde más falta hace.




